Todos amamos nuestro país, pero todos lo
amamos de un modo diferente, estando tan cercanos a San Valentín,
parece que ese amor patrio ha aflorado con fuerza en Grecia, con
epicentro en la ateniense plaza Sintagma, pero lo ha hecho también de
dos formas distintas, mientras los ciudadanos de a pie lo expresaban
destrozando algunas entidades financieras del país, los políticos de ese
país lo expresaban de otra forma bien distinta, aunque suene parecida;
para expresar lo mucho que quieren a Grecia, ellos preferían destrozar
financieramente al país heleno.
Son dos formas de entender un mismo
amor a un mismo país, dos formas muy distintas, el problema es que
aquellos ciudadanos que se manifestaban en Atenas (y que suponían una
sexta parte de la población de la ciudad) se manifestaban y destrozaban
algunos bancos de su ciudad porque los políticos decidieron pasar
abiertamente de los deseos del pueblo buscando acatar las ordenes que
les dictaban sus nuevos soberanos: los mercados financieros, al alimon
con los jefes de europa, Angela Merkel desde Berlín y Nicolas Sarkozy
desde el eliseo. Todo esto tendría un pase si nos olvidaramos de que se
supone que son los políticos quienes deben obedecer al pueblo y no al
reves. Se supone que los políticos deberían estar escuchando lo que su
pueblo clama, pero en lugar de eso, prefieren estar sentados hundiendo
aun más en la miseria a los ciudadanos que confiaban en ellos.
Y es que, el amor hacia tú tierra no significa aguantar lo que te echen, todo lo contrario, yo creo que significa defender el buen estado de tu tierra y de sus gentes, que es lo que los ciudadanos griegos están haciendo, por lo que cuentan con mi apoyo.
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