Durante años, España ha tenido una teoría que decía
que era un país aconfesional, pero, sin embargo, la iglesia católica ha seguido
gozando de unos privilegios que al resto de las confesiones les están vetados
en cualquier caso, además de que contra estas otras religiones y en nombre de
la libertad, a veces con toda la razón del mundo, otras veces resultando
simplemente atentados contra la libertad religiosa que en todos los países
aconfesionales (y también en los confesionales) debería predominar en el siglo
XXI.
Que en pleno siglo XXI, como digo, una religión tenga privilegios fiscales en un país como
España que se declara oficialmente aconfesional resulta discriminatorio para
las demás religiones, que esa asignación a la iglesia no solo no descienda sino
que aumente de porcentaje (aunque es cierto que se pierde el colchón seguro)
resulta contradictorio y recalcitrante, pero que en una situación de crisis y
de recesión se recorte en aspectos tan básicos de la sociedad como la educación
y la sanidad mientras que a la iglesia no se le toca resulta algo que insulta a
cualquier ciudadano con dos dedos de frente.
Me dirán muchos defensores de la “única fe
verdadera” que en España la situación no es como en la mayoría de países
islámicos, donde la mujer y los creyentes de otras religiones sufren una
discriminación terrible que está consentida y casi obligada por la ley y que la
confesión mahometana goza en esos territorios del total apoyo político. Bien,
esto es cierto, innegable, pero ¿Acaso significa eso que los privilegios de los
que goza la iglesia en España son justos? Yo obviamente creo que no, que aunque
lo de muchos países islámicos es desproporcionado por completo, eso no quita
que los privilegios de los que goza la
iglesia católica en España sean inmorales.
Como ejemplo evidente de los beneficios, es
interesante el asunto de que la iglesia tenga la facultad de la inmatriculación
puede registrar inmuebles a su nombre (si antes no habían sido registrados)
como si de un notario se tratara, con plenos poderes, una facultad que en
Navarra han aprovechado mucho y que ha hecho ganar mucho dinero a la iglesia (y
ha hecho perder mucho dinero a los ayuntamientos). Además se lleva un 0,7 % de
la declaración de la renta de los españoles, si estos firman eso en su
declaración, parece justo y proporcionado esto último… si obviamos que al resto
de confesiones no gozan de esta oportunidad. Por último, hay que destacar que
la iglesia católica no paga el IBI al contrario que la mayoría de instituciones
españolas, y eso que la iglesia es la segunda institución con más posesiones
inmuebles en España.
Pero además de los beneficios fiscales, existen otros
beneficios que no suponen dinero para la iglesia y que podríamos decir que son
“intangibles” pero que sirven para demostrar los beneficios de los que gozan
los servidores de la fe cristiana (la católica) en España, es evidente
mencionar a este respecto un casos ejemplificante, y son los casos del Hiyab y
del crucifijo en los colegios públicos. En el caso del Hiyab quiero distinguir
dos casos, entre las niñas (o mujeres) que se ven obligadas a llevarlo por la
presión de sus familiares y las niñas que llevan el Hiyab porque realmente
creen en eso y quieren llevarlo. Esa diferenciación es necesaria, por
desgracia, los colegios españoles públicos, en muchas ocasiones, no la hacen y
prohíben el Hiyab en vez de intentar evitar la discriminación con las mujeres que
se ven obligadas a llevar el Hiyab.
España es un país aconfesional y, por tanto, ninguna
iglesia debería tener privilegios sobre las demás sea del tamaño que sea. Un
estado aconfesional debe respetar la libertad religiosa, y eso no se hace
otorgando privilegios a unas iglesias sobre otras.
P.D. De veras siento al tardanza entre el anterior post y este, no encontré la combinación de tiempo y ganas necesaria, trataré de volver a publicar entradas más a menudo, pero no puedo prometer nada