miércoles, 22 de febrero de 2012

Los nombres camaleónicos

Es curioso como, dependiendo de la situación, las cosas, por muy parecidas que sean, adquieren un nombre u otro. Hablaba en la anterior entrada de la "rebelión" griega, una rebelión que si se hace en egipto pasa a ser la "primavera árabe" como dijo en una charla a la que tuve el placer de asistir el gran Ignacio Escolar (la lectura de cuyo blog, escolar.net, recomiendo encarecidamente a todos), esto mismo ha pasado en muchas ocasiones, el movimiento 15-M, al que el Partido Popular calificó en sus inicios de "totalitario", "terrorista" y otras lindezas, y que ahora, cuando Madrid se presenta como candidata para los juegos de 2020 (por tercera vez consecutiva, es mejor gastar dinero en la organización de los juegos que en mejorar la situación española, que no sé ahora, pero que cuando el PP accedió al poder era "sumamente grave") pasa a ser un movimiento "pacifico" y "civilizado", en un cambio cuanto menos curioso, creo yo.

Mientras tanto, en Valencia, los estudiantes, "ciudadanos del mañana" cuando están calladitos, pasan a ser "el enemigo" si protestan porque les han quitado algo tan superfluo en invierno como es la calefacción y que además deben ser castigados con un buen golpe si agreden a la policía con gestos tan maquiavélicos como hablar con unas amigas o pasear por la calle, o que pueden ser detenidos sin que sus padres sean informados por muy menores de edad que sean, en una prueba más de lo que puede llegar a cambiar un nombre, y donde la policía misma pasa a "cumplir con su deber" si los agredidos son estudiantes valencianos mientras que "reprimen violentamente las protestas" si las agresiones las sufren ciudadanos de Túnez o Siria, como pasa en el caso de la delegada del Govern valenciano o del ministro del interior, quienes, por cierto, se niegan a dar demasiado la cara respecto a este asunto, no vaya a ser que les de demasiado el sol y se quemen.

Sin embargo, en España debemos dar gracias de que podamos manifestarnos con tanta libertad, segun decía ayer mismo nuestro consecuente presidente Rajoy, que demuestra este ser consecuente con las propias palabras con hechos como hacer siete días después de llegar al poder unos recortes "necesarios" que tan solo un mes atras, cuando todavía no había ganado por mayoría absoluta las elecciones, eran unos recortes impensables y los que había "solo habían servido para empeorar la situación" y que es capaz de decir que el paro bajaría en cuanto él llegara al poder y de pronosticar un año en el que el paro subirá después de hacer una reforma laboral que, por si acaso, reducía casi al minimo los derechos laborales en una demostración de que el PP es, como decía Saénz de Santamaría "el partido de los trabajadores".

Con tanto cambio de nombre, sin embargo, a mí me sorprende que haya uno que siga igual, y es que, señores, después de hacer reformas constitucionales (en una constitución que era poco menos que intocable) sin contar con el pueblo, seguimos llamando a España "democracia" cuando cada día que pasa a mí se me asemeja más a una dictadura.

P.D. Siento haber tardado tanto en poner esta segunda entrada, diferentes motivos me han impedido hacerlo antes

martes, 14 de febrero de 2012

amor patrio

Todos amamos nuestro país, pero todos lo amamos de un modo diferente, estando tan cercanos a San Valentín, parece que ese amor patrio ha aflorado con fuerza en Grecia, con epicentro en la ateniense plaza Sintagma, pero lo ha hecho también de dos formas distintas, mientras los ciudadanos de a pie lo expresaban destrozando algunas entidades financieras del país, los políticos de ese país lo expresaban de otra forma bien distinta, aunque suene parecida; para expresar lo mucho que quieren a Grecia, ellos preferían destrozar financieramente al país heleno.


Son dos formas de entender un mismo amor a un mismo país, dos formas muy distintas, el problema es que aquellos ciudadanos que se manifestaban en Atenas (y que suponían una sexta parte de la población de la ciudad) se manifestaban y destrozaban algunos bancos de su ciudad porque los políticos decidieron pasar abiertamente de los deseos del pueblo buscando acatar las ordenes que les dictaban sus nuevos soberanos: los mercados financieros, al alimon con los jefes de europa, Angela Merkel desde Berlín y Nicolas Sarkozy desde el eliseo. Todo esto tendría un pase si nos olvidaramos de que se supone que son los políticos quienes deben obedecer al pueblo y no al reves. Se supone que los políticos deberían estar escuchando lo que su pueblo clama, pero en lugar de eso, prefieren estar sentados hundiendo aun más en la miseria a los ciudadanos que confiaban en ellos.


Me asusta pensar que esto está ocurriendo en Grecia, la cuna de la democracia, porque si en España los políticos ya demostraban que eso de hacer lo que la ciudadanía quiere no va con ellos, ahora, esto pùede llegar a acabar totalmente con la democracia en nuestro país, donde la ciudadanía ha sido, tradicionalmente, más díficil que se movilizase, aunque mantengo la esperanza de que, si cuando los ultrajes políticos eran menores, la población salió a las calles, ahora lo hará con más vehemencia, porque, al fin y al cabo, hay más en juego, y los españoles también sabemos expresar el amor por nuestra patria, igual que otros.

Y es que, el amor hacia tú tierra no significa aguantar lo que te echen, todo lo contrario, yo creo que significa defender el buen estado de tu tierra y de sus gentes, que es lo que los ciudadanos griegos están haciendo, por lo que cuentan con mi apoyo.