En este conflicto global, la ideología ha vuelto a robar el protagonismo a la religión, y, como si volviéramos a los años 50, ha vuelto a dividir el mundo en dos bandos, solo que esta vez, los países (normalmente) no están adscritos a ninguno de los dos, sino que en un mismo territorio se encuentra una parte favorable a una de las partes y otra, enfrentada, que apoya a la otra parte. La guerra entre israelíes y palestinos es, como la guerra fría, la última excusa que izquierda y derecha han encontrado para seguir lanzándose reproches continuados. Mientras la derecha apoya a Israel y critica los torpedos y atentados de Hamas, el sector progresista tiende a condenar ciegamente la "Violencia de estado" que ejerce el estado sionista frente a la "débil" Palestina.
Normalmente, además, ambos bandos tienden a olvidar sistemáticamente, el daño que sufre la sociedad del "Enemigo" y a exagerar el daño que sufre la sociedad del bando propio. Bien sea las bombas en Tel Aviv o las incursiones aéreas en Cisjordania, siempre se olvidará una de las dos de forma que el bando "Aliado" sea siempre el agredido por un malvado enemigo, sea el "Lobby" sionista que apoya a Israel, o el "Eje del Mal" árabe que se posiciona a favor del nacionalismo palestino.
Como digo, esta "Guerra" interminable que hasta ayer estaba escribiendo su penúltimo capítulo, no es más que el último capítulo de la supuestamente acabada guerra fría que mantuvo en jaque al mundo hasta el principio de los 90. Como si fuera el Vietnam o el Berlín moderno, Israel se ha convertido en el tablero de juego de las ideologías modernas, una derecha apoyada en el "Lobby judío" siempre tan importante y una izquierda que apoya, curiosamente, por las raices poco progresistas de los nacionalismos, a un nacionalismo. No es más que la vuelta al pasado, tan habitual en la historia.
Como digo, esta "Guerra" interminable que hasta ayer estaba escribiendo su penúltimo capítulo, no es más que el último capítulo de la supuestamente acabada guerra fría que mantuvo en jaque al mundo hasta el principio de los 90. Como si fuera el Vietnam o el Berlín moderno, Israel se ha convertido en el tablero de juego de las ideologías modernas, una derecha apoyada en el "Lobby judío" siempre tan importante y una izquierda que apoya, curiosamente, por las raices poco progresistas de los nacionalismos, a un nacionalismo. No es más que la vuelta al pasado, tan habitual en la historia.
